«Listen baby… Ain’t no mountain high. Ain’t no valley low. An’t no river wide enough, baby.  If you need me call me. No matter where you are. No matter how far. Don’t worry baby»

Marvin Gaye y Tammi Terrel.

Este post va de altas montañas, de valles profundos, de ríos caudalosos… como los de la canción. También de desafíos y de digresiones. La semana pasada visité la exposición de fotografías de Salgado, abierta en Madrid (CaixaForum) hasta el 4 de mayo. Son vistas espectaculares de paisajes recónditos, desde la selva amazónica hasta el Círculo Polar Ártico, que todavía (sí, es algo temporal) permanecen vírgenes.

Se trata de parajes amenazados por la acción del hombre, así que puede que en unos años el glaciar que retrata el fotógrafo haya desaparecido. El objetivo de Salgado con este proyecto, llamado Génesis, es que nos decidamos de una vez por todas a cuidar el planeta.

Miles de pingüinos descansan sobre el hielo, de repente una ballena deja asomar su cola en una pirueta submarina. La vida transcurre indiferente a nuestras preocupaciones cotidianas, pienso, predispuesta a un estado de trascendentalismo. Últimamente estoy un poco en ese plan.

Imagen Salgado, Génesis, exposición.

Ballena franca austral, suele nadar con la cola erguida fuera del agua. Península de Valdés. Argentina  © Sebastião Salgado/Amazonas Images/Contacto

En estos lugares habitan tribus y etnias, en equilibrio con su entorno. Una existencia que nos puede parecer austera y llena de privaciones, pues a veces tendemos a mirar a estos pueblos, que mantienen vivas sus costumbres ancestrales, con una cierta superioridad. ¿Por qué nuestra vida va a ser mejor que la de ellos? ¿porque tenemos más propiedades?

Imagen Salgado, Génesis, exposición.

Mujeres de la aldea Zo’é de To-wari Ypy, Brasil. © Sebastião Salgado/Amazonas Images/Contacto

La exposición es totalmente recomendable. 245 fotografías de gran belleza, en blanco y negro. A mí, personalmente, me hizo ver cómo a veces vivimos encerrados en nuestro propio submundo y fuera de él, todo nos parecen montañas demasiado altas, valles demasiado profundos y ríos demasiado caudalosos.

Pero no lo son, baby… 😉